lunes, 10 de septiembre de 2012

Lo que sucede, conviene

He dicho mil veces que soy demasiado jóven para haber vivido tantas cosas. Hay gente a la que no lo pasa nada. Nunca. Al menos nada malo, o nada difícil. Que tienen una vida dentro de todo tranquila. Bueno, yo no soy de esas. A mi me pasan cosas jodidas, por no decir graves desde muy chica.
Desde niña. Muy niña. 
Segun mi propia forma de ver la vida, yo me las elijo. Es decir, mi alma eligió vivirlas para aprender, para evolucionar. 
Quiere decir que según mi propia teoría no puedo quejarme. Tengo que aceptar que de alguna misteriosa forma yo misma me puse en esa situacion, elegi vivirla y ahora tengo que aprender la lección que el universo me quiso enseñar. De lo contrario, seguire viviendo las mimas situaciones una y otra vez.
Hoy dudo de mi propia teoría. Tan imbecil puede ser uno que tenga que aprender  y evolucionar por medio del sufrimiento? 
No se puede aprender lo mismo sin sufrir asi?
A lo mejor estan pensando que exagero. Bueno, no voy a dar detalles, pero les aseguro que hay gente que pasando la mitad de lo que he pasado y sigo pasando termina en un loquero. O drogadicta, o encerrada en su casa mirando televisión sin salir ni relacionarse.
Anoche, después de otro golpazo, mientras me lavaba los dientes pensaba... A veces siento que ya no tengo más fuerzas. De dónde las voy a sacar? Ya las usé todas. Ya me quedé sin reservas. 
Y sin embargo, hoy me levanto, de nuevo. Atiendo a mi bebé, me hago el desayuno. Se duerme y contesto mails y felicito a un amigo por su cumpleaños. Me río con algun comnetario en facebook mientras pienso, uy, no tendí la ropa de ayer...
Todo retoma su curso. Y milagrosamente yo SI tengo fuerzas para seguir adelante. No se de dónde salen. No se cómo hago. A veces me sorprendo a mi misma. La capacidad de remo que tengo. Cómo le remo a la vida, es una capacidad que me sorprende.
Y en situaciones como la de ayer, como tantas que me han tocado vivir, se ponen en juego todos los conocimientos y las teorías que he ido leyendo, a las que me he ido pegando, y con las que me lleno la boca.
Sin embargo en el momento, tengo las mismas ganas de putear que todo el mundo. Las mismas ganas de mandar a la mierda a Dios y a todos los ángeles. Las mismas ganas de victimizarme y decir porque a mi, pobrecita de mi, que hice yo para merecer esto.
Pero dura unos minutos. Más no. La ira, la bronca, la victimización, la culpa, duran poco. Lo que no dura poco, de hecho creo que no se va nunca, es ese dejo de tristeza, ese sabor amargo en la boca que a pesar de ser tan simpática, tan alegre, tan chistosa a veces... en el fondo hay una sensación de tristeza, de saberse blanco de ciertos palos en la vida.
Obviamente, hay palos mucho peores. Hay gente que sufre verdaderas tragedias, y a repetición. 
Pero no puedo dejar de pensar que también hay gente a la que la vida le regala momentos lindos, tranquilos. Es cierto, es gente que a  lo mejor no tiene una vida muy interesante, o no pasa por grandes desafíos. Pero a veces cambiaría algun que otro desafío por un poco de tranquilidad.
Cuando yo era chica, tenía una fantasía. Bueno, quizás la sigo teniendo. Cuando yo tenía 11 años, mi hermano de 9 sufrió un accidente de auto. Lo atropellaron. Fue muy grave. Estuvo en coma 2 meses, y luego solo movía los ojos. No respondía. Poco a poco se fue recuperando, con mucho trabajo y esfuerzo de su parte y todos los que estuvimos ahi cuidándolo. Enseñandole de nuevo a caminar, a comer, a hablar. Y yo pensaba que a mi y a mi familia nunca mas nos podria pasar nada malo. Porque ya nos había pasado lo peor que le podía pasar a alguien. 
Qué equivocada estaba!! Yo se que eso me sirvió para mucho, me preparó para muchas cosas que tuve que pasar después. Pero la verdad, a veces hubiera preferido no aprender tanto...
Sin embargo ahora, tantos años después, tantos palos después, veo el amanecer por el balcón y pienso que no todo es tan malo. Ni lo malo es tan malo. Es sólo un paso más hacia el lugar en donde mi alma quiere estar. Si yo misma me pongo en esas situaciones para aprender más cosas. O las mismas, que todavía no me terminan de entrar. No me queda otro camino que sonreír. Darle para adelante y sonreír. Porque es el único remedio que le encuentro a la certeza de que las cosas seguirán pasando. Porque mi vida no es tranquila. Es hora de que lo asuma. Mi vida no es chata. Yo no soy chata. Yo vine  a este mundo a hacer cosas importantes. Para mi, para mi familia, para mis amigos. 
Salió el sol. Igual que mi sonrisa. A darle para adelante. A seguir luchandola. Evidentemente las fuerzas vienen de algun lado. 
Me voy a  meditar esa frase que ahora está tan de moda y que ya  dijo Buda en otras palabras  hace mucho tiempo:
"Lo que sucede, conviene" Por algo será...

4 comentarios:

  1. Al igual que vos he sufrido golpes bravísimos en esta vida y hace muy poquito otro y creeme que me hago esa pregunta de cómo tengo fuerzas para seguir remando. Parece que somos más fuertes de lo que creemos.

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    1. Ay Nancy, ni me digas... si sabras de estas cosas!!!! Yo pienso que mucho viene de los hijos. Si uno estuviera solo, no se si se levantaría...

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