miércoles, 15 de diciembre de 2010

Seras lo que debas Ser, o no seras Nada....

No se si tendrá que ver con la época del año. No se si será que en estas fechas uno (o por lo menos yo) piensa, piensa, piensa. Lo único que hago en estos días es pensar. Pensar en mi vida, en mi realidad, en mis circunstancias si se quiere.
Y tengo muchos sentimientos encontrados.
Un gran cansancio. De todo el trabajo del año. De todas las frustraciones del año. De todo lo que quise hacer y no pude. De todo lo que me esforcé por lograr y logré.
En algunas cosas una gran decepción. Por que hay muchas cosas que me quedaron sin hacer. Porque hay muchas cosas que no pude obtener.
En algunas otras, una gran esperanza. Esta época me da la sensación de hoja en blanco.
Tengo la sensación de que el año entrante todo puede pasar. Tengo otra vez todas las posibilidades del Universo.
Y eso es lo que más me gusta de las fiestas. Además de los regalos, la reunión familiar y el pan dulce o la garrapiñada.
Que parece como si la vida nos diera una segunda ( o enésima?) oportunidad para hacer las cosas bien. Porque en el fondo uno sabe lo que tiene que hacer. A veces uno se puede perder un poco, pero siempre, en el fondo del alma, sabemos lo que debemos hacer. Lo que somos en definitiva. Porque la vida tiene más que ver con el ser que con el hacer. Uno debe "Hacer" lo que vino a "Ser" en este mundo.
Y en ésta búsqueda estoy. Pero ahora disfrutándola. Sabiendo que los caminos que el Universo me depare son perfectos. Son sabios. Son maravillosos.
Sabiendo que puedo equivocarme, pero que en definitiva eso no es sino otro paso necesario, para Ser lo que debo Ser.
Tengo la sensación de que puedo hacer cualquier cosa. De que puedo lograr cualquier cosa. De que el Universo está de mi lado.
De que todas las fuerzas del Cosmos se complotan a mi favor.
Este año encontraré mi misión en este mundo. Aunque mi corazón me dice que sin saberlo, ya la estoy cumpliendo, hace rato.
Sólo cuando uno es lo que ha venido a Ser en este mundo, es que puede vivir en plena Armonía consigo mismo y con el mundo.

Porque serás lo que debas ser, o no serás nada....

viernes, 3 de diciembre de 2010

No depender de nadie

Ya se que estoy un poco monótona pero ya ven, lo que me inquieta en estos tiempos es la relación con la gente.
No sé si será fin de año, que uno se pone a analizar ciertas cosas, a hacer un balance.
Y en estos balances sigo perdiendo en algunos aspectos.

Este año para mi fue de mucho crecimiento y de mucho aprendizaje. Creo que he podido superar muchas cosas que me impedían ser, hacer y tener lo que quiero.
Pero hay algo, que se ve me cuesta más que otras cosas, que es mi independencia en la relación con los demás.
Es decir, ser absolutamente libre de todos. Y querer o elegir estar o alguien, pero no depender de ese alguien.

No hablo sólo de la pareja. Hablo de todos. Amigos, familia, hijos, todos.

Les doy un ejemplo para ser más clara. Anoche mi marido se fue a cenar con los del trabajo. Y yo, en lugar de preparame una noche en paz para mi solita, y disfrutarla, me puse mal. Al principio todo bien, pero llegada medianoche y el otro que no venía, me empecé a enojar, y me empezó a doler el estómago... y todo por qué?
Dependencia.
Depender de otro para sentirse bien. Para disfrutar, para divertirse, para pasarla bien. Depender de otro para ser feliz, ni más ni menos.

A veces se depende de los hijos, o de los amigos incluso.
A veces se depende de los psicólogos.
Eso no quiere decir que me de lo mismo que el otro esté o no. Ni que me importe un bledo su presencia. No. Quiere decir que MI bienestar no depende de él. Depende de mi. Y que si él está, yo estoy mejor. Pero que si no está, estoy bien igual.

La libertad emocional para mí es casi tan conflictiva como la financiera.... son los dos puntos a trabajar el año próximo...

Porque no quiero depender de nadie. Porque se que yo puedo y me merezco ser feliz y estar bien y disfrutar de la vida, independientemente de quién esté a mi lado.
Y de que si hay alguien a mi lado, sea porque lo elijo, me elige y juntos la pasamos mejor...

jueves, 2 de diciembre de 2010

Falsas expectativas....

El hombre vive de sus sueños y esperanzas. Si uno no soñara no tendría sentido vivir.
No importa el tipo de sueño. Puede ser querer cambiar el mundo, conseguir pareja, comprarse un auto. Da igual. Es el motor que nos impulsa.
El problema está cuando ese sueño, lo proyectamos en alguien más.
Cuando ponemos todas las expectativas en otra persona, y todo depende de él/ella.
Esperar que el otro haga todo, o que no haga nada, o que haga lo que yo quiero que haga cuando yo quiero que lo haga, sólo puede traer una sola cosa como consecuencia: Una enorme FRUSTRACION !!!!!!
Porque el otro, nunca, jamás, será o hará lo que YO quiero que haga.... Simplemente porque es otro ser humano que piensa y siente diferente a como siento y pienso yo. Y el o la pobre... no puede adivinar!!
Yo no puedo pretender que sepa lo que estoy esperando. Que sepa cuales son mis expectativas. Pero uno muchas veces piensa que si. Y después el enojo, las peleas, la frustración.
Y encima uno pretende que el otro pida perdón, por algo que ni siquiera sabía que debía hacer....
Por eso creo que si todos nos hiciéramos cargo de lo que nos pasa, de lo que sentimos, de lo que queremos y lo  expresamos, el mundo sería mucho más agradable para todos.
Es muy difícil (sobre todo para las mujeres) decir lo que queremos. Pedir las cosas. Porque con ese curro del príncipe azul y las novelas y las películas de amor, nos creimos que el tipo SABE todo lo que necesitamos. Y a lo mejor, el pobre no tiene la menor idea.
Por eso, dejemos de tener falsas expectativas, pidamos las cosas de frente, y ahorrémonos tantos dolores de estómago, broncas y llantos.
Que con una vida más franca, más abierta y más sincera.... vamos a ser más felices....
Por lo menos así lo veo yo... ;-)

miércoles, 1 de diciembre de 2010

Dejarse seducir...

Quise empezar este post hablando en general, sin hacer alusiones personales. Pero qué es ésto sino un blog personal.... así que me resultó imposible.
Hablaré en carne propia, es  lo que le pasa a mucha gente, sólo que pocos lo dicen. Y menos lo publican en un blog...

Llevar 10 años de pareja no es fácil. Las etapas son muchas y variadas. Hay momentos de enamoramiento maravilloso, otros de agotamiento y otros de indiferencia. Hay momentos en que no se puede vivir sin el otro, y hay momentos en que no se puede vivir CON el otro.
Pero todas estas etapas se superan, con amor, respeto y voluntad. 
Muchas parejas se separan porque no tratan de superar las crisis. Es más fácil separarse que superar una crisis. Porque ésto implica renunciar. Renunciar a expectativas, a creencias, a ideas, en definitiva, al ego. Es imprescindible dejar atrás el tener razón, para apostar a la supervivencia de la pareja. 

Yo siempre digo que cuándo una persona engaña a otra es porque no pudo hablar a tiempo. Es decir, no poder pedirle a la pareja lo que se necesita en ese momento, para no tener que esperar que un tercero se lo de. O peor aún. Ir a buscarlo.

Una de las cosas que más me asustan de estar tanto tiempo con alguien, es el no tener más la emoción, la adrenalina de las primeras citas. 
Ese coqueteo, ese histeriqueo, las mariposas en la panza. El esperar un llamado. El no saber.
El factor sorpresa, en definitiva. 
Sorpresa por no saber cuándo me va a llamar. Dónde me va a llevar.
No saber cómo va a besar. Qué me va a decir.
Esas cosas después de 10 años no pasan más. Incluso a veces la rutina de la pareja, las acciones, las miradas. Todo es previsible.
Y eso me parece peligroso.
Porque creo que si no hay sorpresa, si no hay intriga, si no hay un poco de seducción, uno se convierte en un amigo. 
Y el riesgo de eso, es que por fuera de la pareja, un amigo se convierta en otra cosa.

Hay épocas en que la vida tiene tantas cosas que uno no se pone a pensar en eso. Pero de vez en cuando tengo esta inquietud. 
Y veo una película romántica y muero de amor por esos dos que están a punto de darse un beso por primera vez. Para quienes todo es nuevo, distinto, extraño, emocionante.

Y me puse a pensar en que en la vida hay muchas oportunidades de dejarse seducir. 
Bueno, no soy Angelina Jolie, pero sin embargo, si quisiera, si lo permitiera, tendría varias oportunidades de dejarme seducir.
A veces creo que es bueno recibir halagos de alguien más. Siempre que no sea una falta de respeto, por supuesto, porque eso permite levantar la autoestima.
Dejar que me digan algo lindo; saber que no estoy muerta para los hombres. Saber que si por esas casualidades de la vida mi marido se va con otra, yo tengo aunque sea alguna mínima posibilidad de rehacer mi vida. Saber que todavía puedo gustar.
Y saber que aunque esa posibilidad existe, no la quiero. Vuelvo a elegir la persona que me acompaña todos los días.
Esa persona que me conoce tanto tanto que sabe exactamente qué decir, cuándo y dónde.
Esa persona que sabe exactamente cómo hacerme reír, que sabe qué hacer. Que sabe cómo besar.
Pero la elijo desde otro lugar. Un lugar más seguro de mí. Con otras cosas para darle. Como diciéndole: estoy acá porque te amo, porque te vuelvo a elegir, una y otra vez. No porque no haya otra opción allá afuera.
Y eso me parece muy importante. Que uno, y el otro, sepamos que nos seguimos eligiendo.  Que podemos hablar a tiempo. Que podemos elegirnos y gustarnos. Y dejarnos seducir, cómo hace 10 años atrás....