martes, 31 de marzo de 2015

En el Silencio habita la Verdad

Silencio.
La Nada.
Ese es tu código. No se sabe qué pasa por tu mente. No hablás, no explicás, no decís.
Pienso y pienso. Le doy vueltas a la cosa. Repaso una y otra vez las palabras los silencios y las acciones para ver si logro vislumbrar algo de lo que pasa por tu mente.
Pero no puedo. Es indescifrable.
Sos un misterio.
Y no me gustan los misterios. Me gustan las cosas claras y transparentes. Me gusta que todo esté claro y aclarado. Me gusta la Verdad por sobre todas las cosas. No me gustan los engaños ni los misterios ni lo críptico ni lo oculto. Necesito Saber.
Necesito entender. Es más fuerte que yo. No puedo evitarlo.
Pero con vos todo es una gran confusión.
Hacés y des-hacés. Decis y te des-decís. Y sigo pensando si no habré sido yo la que cometió un error. Sigo pensando si yo habré dicho una palabra de más. Una de menos. Qué fue?
Y mi mente se enmaraña y se retuerce pensando y re pensando de que fue la cosa y que te/me/nos sucedió para que un día todo eso que estaba ahi desapareciera. Así sin más.

Y luego dejo de pensar.....

Y empiezo a sentir....

Y te veo. Te veo como sos realmente. Te veo con esos ojos color miel que me derriten, y que por alguna razón no dejan de empañarse de tristeza...
Veo tu alma que es la mía y la de todos y veo que no hay mala intención. Solo hay imposibilidad.Solo hay carencias no suplidas. Igual que en mí. Y siento.... que algo de lo nuestro te marcó y te cambió. Que nada ni nadie es en vano en nuestra vida y se que algo dejé. Como algo dejaste. Aunque nunca más te vea en la vida. Aunque algún día te olvides de mi nombre.
Siento y sé que estás pensando en mí. Aunque no lo digas aunque no hagas nada. Aunque nunca mas me veas en tu vida.
Se que algo quedó, que te hizo ruido. Se que estás pensando. Sé que estás siniendo. Sé que aunque no quieras no me vas a olvidar tan facilmente. Por más que te hagas el recio. Por más que digas lo contrario. Por más que no haya habido "nada".

El encuentro de dos almas no es gratuito. Aunque sea por un segundo, por unos días, por unos meses o por muchos años.

Para algo apareciste en mi vida, y yo en la tuya. Se que no lo entenderé ahora. Sé que no lo verás ahora.
Pero la razón está ahi. El destino jugó y nosotros también. Todo ha sido como debía ser.
Todo es como debe ser, Nada está fuera de lugar.
Tarde o temprano todo tendrá el lugar y la dimensión que le corresponde.

Mientras tanto el silencio, nos dicta la Verdad.

martes, 24 de marzo de 2015

Resurrección

En unas horas tendré 34 años. Cuando llegue a los 33 sabía que no era una edad cualquiera. Sabía que era la edad de mi resurrección.
Este año que se va fue absolutamente crítico.
Una gran crisis que aún hoy persiste pero que me sirvió para morir.
He muerto. Y he vuelto a la vida.
Ha sido uno de los peores años de mi vida. Pero el resultado es una persona nueva. Se que no es definitiva. Espero morir y nacer muchas veces en esta vida. Para evolucionar.
Aún asi, el cambio es rotundo. No soy la misma ni volveré a serlo.
He muerto y he estado un rato largo en el fondo. He podido ver mis miserias y tomarla una por una y tratar de conocerlas. Descubrirlas y transformarlas. Todas me sirvieron de escalón. Escalón para surgir de nuevo a la superficie.
33 años es la edad de la resurrección y asi la tomé cuando llegué. Y ahora que este año se va, puedo decir que estoy volviendo a vivir.
He podido lograr cosas que jamás pensé que lograría. He podido creer en mí de una forma que pensé que no era posible.
Puedo decidir sobre mis propios pies. Tengo estabilidad. Puedo hacer y deshacer. Puedo equivocarme. Puedo fallar. Lo que no puedo hacer es no hacer.
Puedo incluso temer. Pero aún asi, voy. Camino. Ando. Sigo.
Por fin puedo ser más auténtica. Mas respetuosa. Sobre todo de mi misma. De mis deseos, de mis necesidades. Puedo ser quien quiero ser. Puedo ser lo que necesito ser.
Sin miramientos y sin intentar agradar a nadie.
Muchos han quedado atrás. No todos estan listos para que la gente cambie. Crezca. Sobre todo si es una mujer. Y una que ha sido lo suficientemente sumisa como para que abusen de ella, su amor, su confianza y su paciencia.
Pero no me importa. Solo me acompañarán quienes hayan podido comprender el proceso. Y quienes tengan ganas de seguir acompañándome.
Y habiendo hoy renacido siento que no le debo nada a nadie. Y por sobre todo, no le debo pedir perdon a nadie por haber elegido mi camino y haberme transformado en la mujer que soy ahora.
La niña buena ha muerto
La niña obediente ha muerto
La niña absolutamente miedosa ha muerto
La joven que se avergonzaba de si misma ha muerto
La madre que creía hacer todo mal ha muerto
la niña/ joven/ mujer que odiaba su cuerpo han muerto
Un proceso que duró 34 años y que no tiene fin. Todo es como debe ser. Todo lo que deba ser, será.
He llegado. He revivido. Habran paso. Esta soy yo. Le guste a quién le guste. Ya no pido permiso, me lo dan al verme llegar.


domingo, 22 de marzo de 2015

Tenías todo.

Tenías todo lo que buscaba. Tenías ese fuego en los ojos que no dejaba que nada te detuviera. Tenías esa pasión por la vida que me encendía y me contagiaba.
Tenías todas las ventajas de la edad y las experiencias vividas. Tenías la altura perfecta para abrazarme.
Tenías la capacidad de hacerme sentir la mujer mas hermosa del mundo.
Tenías la capacidad de sacarme completamente de eje. De des-ubicarme. Y ubicarme en el más allá con sólo una frase.
Tenías tantas virtudes como seguramente defectos, aunque no quise verlos.
Tenías el poder de sacar lo mejor de mí, tenías el poder de decir exactamente lo que quería escuchar.
Pero no tuve en cuenta algo fundamental.
Vos tenías todo eso y más, pero nos faltaba algo impresindible.
Nos faltaba Yo.
Yo no estaba acá. Estaba en vos. Todo pasaba por vos y para vos. Y por enésima vez en la vida me olvidé de mi.
Dejé mis cosas, mi tiempo, mi energía, mi amor a mí de lado. Todo fue hacia vos y para vos.
Y eso no puede resultar nunca bien.
Porque para estar con otro hay que estar primero con uno. Porque para poder dar primero hay que poder darse. Porque todo lo que te ofrecí debía ofrecérmelo primero a mí. Porque para que el fuego exista debe existir en ambos lados, no en uno solo. Y el fuego que uno lleva dentro debe mantenerse siempre prendido, porque es lo que nos permite vivir. Lo que nos permite ser y hacer en el mundo, interior y exterior.
Y pensar que porque yo te daba todo vos también lo ibas a hacer es un error. Tal vez lo que para mi era indiferencia es lo que hay que hacer. Es decir, nunca dejaste nada tuyo de lado. Y debo aprender de eso. Debo aprender que mi vida no se negocia, ni se  trueca por nada. Ni siguiera por amor.
Y sigo sin aprender que ante todo yo, y después yo.
Sigo sin poder preservarme. Sigo sin defenderme. Sigo entregándome completa a los demás. Dando todo y más de lo que se pueda imaginar. Y quedándome vacía de nuevo. Sigo sin poder manejar esa necesidad adictiva de dar y dar y dar.... y estar presente. Y actuar. Y hacer. Y decir.
Sigo sin poder estar en la quietud. En la espera. En lo receptivo... en definitiva, sigo sin poder estar en lo femenino. Sigo sin poder despertar mi femeneidad en su sentido más sutil.
Y sigo sin poder entender que debo dejar de esperar. Que mis expectativas son mi problema. Que lo que yo creo que el otro debe hacer es un tema mío. Y que el otro no tiene porqué cumplirlas.
Quiero aprender a dejar de proyectar. Siento como si mi energía fueran rayos que se disparan a otros. Siempre a un otro. Nunca para mi. Mi energía se dispersa y se dispara. Y se va. Y cuando quiero que vuelva ya se la han llevado.
Quiero aprender a dirigir mi energía a mí y mi mundo. Y poder estar CON el otro. No PARA el otro ni EN el otro.
Quiero aprender preservarme y a cuidarme del dolor innecesario. Quiero cuidarme del desengaño. Hagas lo que hagas. Hagan lo que hagan. Que mi centro no se vea afectado nunca. Que mi escencia no sea lastimada.
Sólo depende de mi.
Tenías tantas virtudes... incluso, la de enseñarme a volver a mi.