jueves, 21 de abril de 2011

Era en abril...



La verdad, nunca pensé que ésta canción algún día  me representara tanto.
Cada vez que la escuché, lloré como si pudiera sentir lo que pasaba. La tristeza, la pena, la muerte.
Y ahora, con la experiencia de saber que es, no puedo dejar de pensar lo ingenuo que es uno a veces, de creer que sabe del dolor. Y no se tiene la más mínima idea.
Era en abril, y mi niño no llegó a oírme.
No llegó a saber cuánto lo amé, en tan poco tiempo. Ni llego a escuchar las canciones que iba a ponerle en la panza, ni llegó a saber el nombre que iba a tener.
Y fue en abril que se fue sin darme tiempo ni de contarlo. Sin darme la posibilidad de escuchar su corazón.

Y no puedo dejar de preguntarme... qué fue lo que pasó. Que hice, que hizo, que pensó Dios en ese momento, para arrancármelo de esa forma... para no dejarme esa bendición.

Y todos hablan con frases hechas.
"Dios sabe porqué hace las cosas"
"Todo pasa por algo"
"Mejor que fue ahora y no después"
"Por algo habrá sido"
"No pasa nada, ya vas a tener otra oportunidad"
Y bla bla bla, y la cantidad de "blas" que se les ocurra...

Pero lo único que no es palabrerío es el vacío. El vacío literal. En el vientre y en alma. El vacío que deja alguien, que sin razón alguna, se va, y ya no vuelve.

No me digan que no es un niño. No me digan que no es un alma. No me digan que no es mi hijo.
Es todo eso. Y es uno de los dolores más grandes que he tenido que pasar. Que estoy pasando.

Yo se que Dios me dará otra oportunidad. Se que tendré otro(s) hijo(s), pero ya nunca tendré este. No es reemplazable. No es intercambiable. 

Aunque me digan y me repitan que NO pasa NADA... Yo sé que sí pasa, y mucho.
Pasa que ahora, puedo decir que tengo un bebé en el cielo. Que ni siquiera tuvo nombre. Pero que era mi bebé, y que como tal merece mi amor, mi respeto y mi duelo.

Sólo Dios, (si, ese mismo Dios que decidió que hoy no esté... en quien sigo creyendo y a quien le sigo pidiendo, ese Dios al que no entiendo), sólo Dios decía, sabe cuándo podré volver a sonreír, y que no sea de compromiso.
Sólo Dios sabe cuándo voy a dejar de llorar cuando no me ven. 
Y así como en Dios dejé a mi hijo, en Dios dejo mi pena. Hasta que decida llevársela con Él...


Sabes, hermano, lo triste que estoy?
Se me ha hecho vuelo de trinos y sangre la voz,
se me ha hecho pedazos mi sueño mejor,
se ha muerto mi niño, mi niño, hermano.

No pudo llenarse la boca de voz,
apenas vacio el vientre de mi dulce amor.

Enorme y azul la vida se le dio y no pudo tomarla,
no pudo tomarla de tan pequeño.
Yo le habia hecho una blanca cancion
del amor entre una nube y un pez volador;
lo soñe corriendo, abrigado en sudor,
las mejillas llenas, la mejillas llenas de sol y dulzor.

Era en abril el ritmo tibio de mi chiquito que danzaba,
dentro del vientre un prado en flor era su lecho
y el ombligo, y el ombligo, y el ombligo el sol...

No busques, hermano, el camino mejor,
que ya tengo el alma muda de pedirle a Dios.

Que hacemos ahora, mi dulsura y yo,
con dos pechos llenos, con dos pechos llenos de leche y dolor?

Era en abril el ritmo tibio de mi chiquito que danzaba,
dentro del vientre un prado en flor era su lecho,
y el ombligo, y el ombligo, y el ombligo el sol...
Estamos pensando, seria mejor, el marcharnos tres,
el marcharnos tres...que quedarnos dos...