sábado, 5 de febrero de 2011

Crisis número mil...

Hoy es uno de esos días en que me gustaría escribir algo coherente.
Pero desde ya les aviso que eso no va a suceder.
Tengo una sensación de hastío. De hartazgo. No se exactamente por qué. No tengo idea.
No se si es el clima, el calor, la migraña que me acompaña desde hace 8 horas o simplemente la realidad.

No quiero que parezca que me quejo de mi vida. Tengo una vida muy linda. Tengo un trabajo que me da de comer, tengo un marido maravilloso aunque desordenado y tengo una hija que lo único que tiene de "malo" es que es tan bella y dulce que no puedo retarla, porque cuando lo hago, me abraza y me besa...
Tengo salud (salvo por esta migraña) y mi casa es muy bonita. Pequeña, pero bonita.

O sea que en realidad la incomodidad no pasa por lo exterior. De hecho tengo cosas que siempre quise y otras no, pero en rasgos generales no me puedo quejar.
O sea que la incomodidad pasa por un estado interior. Pasa por algo que me pasa por adentro.
Como si nunca nunca llegara a estar en paz. Como si siempre me faltaran 5 para el peso.

Y ya estoy agotada de sentirme así. Tengo ganas de cortar, y volver a dar las cartas. A veces tengo una inmensa necesidad de irme lejos lejos, al medio del campo, donde nadie me conoce. Sólo para pensar.
Pensar qué? No se. Simplemente tener el tiempo de pensar en algo. En qué quiero exactamente de mi vida. En cómo me gustaría que fueran mis días, como me gustaría que fuera mi vida. Cómo empezaría y cómo terminaría. Y quizás así, decidiendo eso, no sentiría siempre esa sensación de que la vida me pasa por arriba.
De que "otro" , o la vida, o no se quien decide por mi. Y yo no soy dueña de elegir.

Eso es lo que más me incomoda. Sentir que no tengo el mando, el poder de mis acciones. Que siempre es correr atrás de otro, por otro y para otro. Porque si por un segundo yo escuchara mi corazón, no haría ni la mitad de las cosas que hago en el día. Pero hay que hacerlas, pienso.
Tengo que seguir en este papel de buena alumna y hacer todo lo que me manden el honor y las buenas costumbres.
De ser buena profesional, buena madre, buena esposa, buena hija...

Pero yo lo que quiero, no es ser buena. Yo quiero ser FELIZ!!
Yo quiero hacer lo que se me cante. Yo quiero trabajar, o estudiar, o limpiar, o lo que la imaginación me mande, sin tener que dar explicaciones, ni entrar en los estereotipos, ni caer en comparaciones de los "colegas".
Simplemente disfrutar de la vida. Eso quiero. Quiero no sentir que de febrero a diciembre vivo una tortura y que sólo en enero, en las vacaciones soy feliz.
Quisiera encontrar el punto medio entre el trabajo y el disfrute. Quisiera sentir que puedo descansar, que puedo divertirme, que puedo disfrutar a mi familia. Todo eso, aún en días laborales.

Les dije que hoy no estaba coherente. Pido disculpas.
Sólo quiero irme lejos. Y pensar. Pensar si me quedo o si me voy. Si sigo con mi trabajo o si me dedico  a otra cosa. Si vivo en la cuidad o me voy al campo. Si quiero dinero o prefiero la paz.

Saben lo que cansa? Que los años pasan y siempre me pregunto lo mismo. Y no tengo la posibilidad de poder parar a pensar todo eso.
Y a veces siento que me pasan los años y yo sigo acá, con un gran "no se" en la cabeza. Sin estar centrada. Sin ser Yo misma en un 100% .
Y saben lo peor? Que odio la gente que se queja. Y lo único que me sale es quejarme.
Pero es en realidad un pedido. Un pedido a mi misma para parar. Parar, pensar, decidir y hacerse cargo.

Ojalá no me lleve un año más....