miércoles, 10 de diciembre de 2014

Políticamente incorrecta

Mi vida está pasando por uno de los cimbronazos más grandes de los últimos tiempos.
Estoy tomando las riendas de mi vida. Estoy decidiendo por mí y no por otros. Ya no espero que nada cambie. Se que sólo puedo cambiar yo.
Eso no implica que no me resulte durísimo el proceso. Es uno de los momentos más claros y más oscuros que he tenido que atravezar.
Y me ha dejado sin nada de tolerancia. Ya no tengo paciencia.
Ni conmigo misma ni con los demás. Ya no puedo callar, ni mentir, ni concentir, ni conciliar.
Siempre fui muy diplomática, absolutamente obediente, de mis padres,de la norma, de las reglas, de la autoridad. En realidad, obediente de cualquiera que pasara por al lado. Porque siempre pensé que mi palabra, mi creencia, mi valor era inferior al de todos los demás.
Creo que aún no aprendo que no es así, pero voy en camino hacia.
Y entonces ya no obedezco tanto. Ya no tengo ganas de hacer lo que no quiero hacer. Ya no tengo energía en tratar de que los demás piensen que buenita que soy.
Ahora digo las cosas bien en la cara.Ahora no me callo. Ahora reacciono. Ahora voy por lo que quiero. Ahora decido cortar con el pasado, con el que dirán, con la moral y las buenas costumbres.
Ahora empiezo (si, a esta edad!) a ser más auténtica.
Y el problema que eso conlleva es que no a todos les gusta.
Ahora la gente se siente ofendida.
Se ofende porque ya no dejo que se abusen de mi confianza. Ni de mi generosidad. Ni de mi tiempo ni de mi energía ni de mi amor.
La gente se ofende porque ya no paso horas atendiendo sus necesidades. De ningún tipo.Ni emocionales ni profesionales ni nada.
Ahora trato de hacer valer mi propia vida.
Ahora ya no vivo para los demás. Ahora vivo para mí.
Pero oh caramba!que no están acostumbrados.
Cómo los malcrié! Cómo dejé que la gente piense que yo estoy a disposición, 24hs por día, 7 días a la semana.
Cortar con eso es muy sano. Pero es ante todo cortar conmigo. Con una forma de ser condecendiente y necesitada. De afecto, de aprobación, de mirada.
Siempre se necesita mirada. Pero no a cualquier precio.
Hay cosas que ya no puedo callar. Y otras que ya no  tengo porqué decir.
Y estoy cansada de seguir sosteniendo ciertos roles, ciertos personajes sólo para que el otro no se enoje o no se ofenda.
Creo que este año que termina se llevará consigo mucha gente. Muchos "amigos", clientes, pacientes, conocidos, compañeros y demás....
Pero esta bien que así sea.
Ya quiero que la gente que me rodea deje de estar ahi porque le conviene o porque no se puede ir. Quiero que sólo esté conmigo aquel que lo elige. Y a quién yo elijo.
Aunque seamos pocos. Aunque seamos dos!