sábado, 17 de julio de 2010

Como es arriba, es abajo. Como es adentro, es afuera.

Mi casa es un desastre. Nunca tuve la casa tan desordenada, tan desprolija. Tal es así que antes todos mis amigos adoraban venir, se sentían en paz. Era un lugar acojedor. Donde daba gusto quedarse. Y ahora, hace rato que nadie viene. O vienen muy poco. Y creo que en parte es porque ya la casa perdió ese encanto que tenía. Esa energía que te atraía y te hacía sentarte y pedir unos mates con confianza, porque la charla iba a dar para rato.
Cuando era chica mi mamá me decía que si uno estaba desorganizado en la vida, ordenara su habitación y los pensamientos se ordenarían, se ordenaría tu vida. Antes pensaba... pero que estupidez! Hoy estoy convencida de que mi mamá (como muchas veces, aunque me cueste reconocerlo) tenía razón.
Hay un proberbio (en realidad está dentro de la tabla esmeralda) que dice "Como es arriba, es abajo. Como es adentro es afuera".
Ésto quiere decir que los acontecimientos externos, no son más que el producto de nuestro Ser Interior. Todo lo que pensamos, la actitud que tenemos ante la vida, y las emociones que sentimos CREAN literalmente nuestra realidad cotidiana.
Cuando planteo esto a veces me dicen: Eh, pero yo no pensé "quiero tener gripe" o "quiero que se rompa un caño en la cocina!"
Es evidente, nadie "quiere" que le sucedan cosas malas. Nadie lo pide a propósito. Pero todos, (si señora, hágase cargo) TODOS creamos energéticamente nuestra realidad.
Buena, mala o regular. Y esa realidad es el producto de nuestros pensamientos y sentimientos pasados. Si hoy no nos va muy bien,(a causa de nuestros pensamientos pasados)  pero nuestros pensamientos y emociones actuales son positivas, podemos estar seguros (si, seguros) de que mañana, la cosa irá mejor.  Y viceversa.
Por este simple pero maravilloso principio, más conocido como Ley de Atracción, el Feng Shui (el arte chino de hacer fluir la energía, más precisamente en el hogar) indica que tu casa REFLEJA tu estado interior.
Como es adentro, es afuera.
Pero además, el exterior, para el Feng Shui, termina afectando el interior. Y nos metemos en un círculo vicisoso donde el estado emocional negativo hace que por ejemplo mi casa esté fea y descuidada, y esta visión constante de que vivo en un lugar feo y descuidado me hace entristecer o deprimir... y así todo vuelve a empezar.
También hay un dicho que dice que al Universo le encantan los gestos. Entonces se dice que como comenzar a cambiar el interior es más difícil de cambiar el exterior, vale la pena limpiar, acomodar, tirar lo que no sirve, como gesto de la limpieza interior.
En el primer libro que leí sobre todas estas cosas contaba la anégdota de un hombre que quería suicidarse. Y llamó a su terapeuta en un último grito desesperado. Ésta le dijo que colgara el teléfono, se pusiera a ordenar un cajón, y luego la volviera a llamar.
Cualquiera hubiera pensado que es un delirio lo que hizo esta mujer. Una irresponsabilidad. Sin embargo, al cabo de un rato, este hombre vuelve a llamarla. Y si bien no había desaparecido la angustia, el acomodar alquel cajón le había quitado la desesperación de creer que no hay salida alguna.
Como es adentro, es afuera.
Algunas de sus ideas, se habían acomodado.
Asique volviendo a observar mi propio hogar, me doy cuenta de que mi mente está en un estado de caos completo. Nada tiene su lugar. Cuando creo que algo esta limpio, resuelto, a los 5 minutos vuelve a estar desordenado.
No encuentro un lugar para cada cosa. Éstas van de la cocina al comedor, del comedor al salón, del salón al dormitorio, del dormitorio al salón....
Tengo muchas cosas que no sirven, estan rotas, que no me van, que no me entran, que me pican, me molestan, me irritan, me quitan espacio.
Me faltan muchas cosas que me sirvan, estén sanas, me vayan, me entren, sean cómodas y confortables.
Pero por sobre todo me falta orden. Debo rearmar las prioridades.
¿Ese florero espantoso regalado por la suegra... es necesario que siga allí?
¿Esa muñequita de cerámica regalada por mamá, debe perpetuarse en mi biblioteca, sólo porque mamá lo diga?
No, claro que no. Y así como las cosas que no nos pertenecen y no nos sirven deben irse, también deben hacerlo las ideas, los condicionamientos, las represiones, los prejuicios "regalados" por los padres, los amigos, la familia política y demás gentes.
Sólo debe haber en tu hogar cosas que te hagan feliz al verlas.
Y en tu mente debe haber sólo pensamientos que te hagan feliz al tenerlos.
Es tan simple la vida a veces.
Como es arriba, es abajo. Como es adentro, es afuera.
Ahora si me disculpan, tengo unos cuantos cajones que ordenar, unos cuantos floreros que tirar y bastante que limpiar.
Hasta la próxima.

3 comentarios:

  1. jejej la verdad que los post me quedan cada vez más largos.
    es inevitable. empiezo a escribir y ya no puedo parar.
    Désolée!!!

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  2. Hola Lis me encantó el post. Cuánta razón!!! Lo leo y me veo reflejada jaja. Siempre empiezo a ordenar y después lo dejo. Creo que es algo común pero que tengo que cambiar.
    Besos
    Paula

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  3. Paula!! Bienvenida a mi lugar de paz!!
    Si!!! yo también soy un poco desastre en este tema... trato y trato, pero...

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