sábado, 26 de junio de 2010

El poder que le damos a los hombres....(que no deberían tener)

Es sábado a la tarde y había decidido desde ayer que era hora de poner un poco de orden en mi vida, empezando por mi dormitorio que dejaba mucho que desear. Además para encontrar un pantalón en mi placard había que organizar una expedición...
Asique allí me dispuse aprovechando la lluvia que no permitía hacer otra cosa al aire libre.
Mi marido no puso ninguna objeción mientras miraba un partido  del mundial, con dos equipos que ni él conoce. Yo estaba con mi MP3 y la beba jugando un poco aquí un poco allá.
Hastá aquí nada extraño, pero en un momento el susodicho intenta acercarse a mí haciendo un chiste estúpido con respecto al partido que no me interesaba en absoluto (ni el partido ni el chiste)
No hubo reacción de mi parte, salvo un sutil "vas a despertar a la nena".
Para que!!  Me dijo que encima que no le presto atención lo critico. Que si grita es porque yo tengo puesto los auriculares para alejarme de él!!
Que gracioso! No pudo pensar que era porque quería distraerme con música mientras limpio. No. Todo tiene que estar relacionado con El. El es el centro del Unvierso.
Yo lo dejé enojarse y no contesté porque quería de una vez por todas no engancharme en su delirio y según mis mil millones de libros de autoayuda no debo engancharme en el enojo ajeno, siempre que yo esté segura de que estoy haciendo lo correcto y lo que quiero.
Pero justo en ese momento... justo ahi... llama su mejor amigo para decir que lo está viniendo a buscar.
Y en ese momento me transformo.
Todo lo aprendido y todo lo que quiero practicar se desmorona ante este simple llamado telefónico.
Una cosa es hacerme la superada con él ahi, en igualdad de condiciones, y otra muy distinta es que se vaya a disfrutar de la libertad mientras yo me quedo acá, sola, con la beba con tos y mocos y todo un placard fuera de su lugar y afuera una lluvia que me recuerda que aunque quisiera no puedo salir...
Y otra vez me sentí sola, descuidada, abandonada casi.
Y me volví a preguntar, ¿porqué le doy tanto poder?
Por que en realidad, no es él el que lo tiene. Soy yo la que se lo doy.
¿Porqué no puedo disfrutar de mis elecciones y estar en paz conmigo misma? En definitva yo elegí una tarde así, de reordenamiento y si él está o no en casa, ¿cuál es la diferencia?  ¿Qué clase de manipulación extraña se pone en juego en estos casos? De mi parte y de la de él.
Quiero saber porqué le doy el poder de manejar mis emociones. Que yo esté triste, contenta, enojada, en paz, etc, etc, según SU estado de ánimo o según SU comportamiento...
¿Porqué no puedo ser como él? Que hace y deshace a su antojo y nunca, nunca se siente culpable o mal por hacer lo que quiere, aún sabiendo que puede molestarme???
Y ojo, que no pienso que eso esté mal. Al contrario. Yo querría ser así! Querría hacer /ser lo que quiero, lo que pienso sin rendirle cuentas a nadie ( ni al marido, ni a los hijos, ni a los padres, ni a los amigos)
Hacer lo que una quiere sin pensar que el /los otro/s se pueden enojar, u ofender.
Y he notado que no soy la única que tiene estos inconvenientes. Muchas de mis amigas o conocidas no salen si él no sale, o salen cuando él no está. No hacen lo que a él no le gusta. No ven a las amigas que él no quiere.
O nos acomodamos los horarios de acuerdo a los suyos, en lugar de hacerlo como nos convenga.
Entonces pienso que es una problemática femenina esto de poner al hombre siempre en primer lugar. Siempre antes que nosotras. En lugar de a la par.
Y una pareja es eso, alguien que vaya a  la par. Ni antes ni después.
Por eso chicas, aprendamos un poco de nuestros hombres, y empecemos a hacer eso que queremos, como queremos y cuando queremos. A lo mejor asi dejamos un poco de quejarnos, y de echarles la culpa de todo lo que no hacemos o de todo lo que nos pasa.
Siempre, siempre, uno es responsable de sus actos o sus no-actos.
De sus actos y de sus emociones. Nosotras elegimos no hacer lo que queremos y luego enojarnos con eso.
Hagamos al revés. Hagamos lo que nos place, lo que nos hace felices y no nos quejemos más.
A él quizás no le guste que no dependamos él, pero a la larga, no hay pareja más feliz que esa en la que hay dos seres independientes, plenos, realizados y felices.
Eso es un matrimonio feliz...

6 comentarios:

  1. TOTALMENTE DE ACUERDO si no hay ese "espacio" para que cada uno haga lo que quiera(siempre y cuando no sea dañino para el otro) no seremos plenamente felices con nadie.

    un saludo

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  2. Gracias Angie.. es así nomás.. a las pruebas me remito...

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  3. Plenamente de acuerdo, a mi también me pasa de vez en cuando, y sí! las que tenemos que aprender a ser mas independientes somos las mujeres, cosa que se complica un poco más cuando tenemos hijos, pero como vos recalcás, lo importante es ser independientes emocional y mentalmente.
    Extrañaba leerte, un abrazo!!!!

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  4. Hola Lis estoy de acuerdo con lo que decis. En mi caso mi marido no tiene problemas que yo salga con mis amigas o que haga lo que quiera, soy yo la que me aferro a él. Sé que tengo que cambiar eso pero me cuesta bastante.
    Besos

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  5. Hola Lis, que sorpresa me he llevado cun tu blog. Priemro no sabía de su existencia y segundo me he quedado enganchadísma leyéndolo. Muy bueno.

    Bueno, en mi caso es como dice María Paula y se que tengo que trabajar bastante algunas cositas que me dejaste pensando.
    Besotes.

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  6. María Paula... mi marido tampoco tiene problemas con eso... soy yo la del problema..jajaja
    Nancy!!! mil gracias por lo que me decís!! soy un poco novata en esto, pero la verdad me encanta!
    Besos!!!!

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